Uno de los principales indicadores de la capacidad fértil de una mujer es su reserva ovárica. Este parámetro indica la cantidad de óvulos que tiene una mujer en un momento concreto, una cifra clave para valorar las posibilidades que tiene para conseguir el objetivo del embarazo. Una baja reserva ovárica es una causa clara de dificultades para conseguirlo, ya que se minimiza el número de óvulos que pueden ser fecundados por los espermatozoides.
Este es un problema que, con el paso del tiempo, se acentúa en las mujeres de manera natural. A partir de los 35 años los ovarios de la mujer empiezan a generar menos óvulos en cada ciclo, disminuyendo así la capacidad de embarazo de la mujer. Este descenso no es causado por un motivo consecuencia de un mal comportamiento o malos hábitos de vida. Simplemente es una evolución natural de la fisiología femenina.
Aún así, la baja reserva ovárica no es una patología exclusiva de las mujeres a partir de esta franja de edad. Hay casos en los que la mujer, por varios motivos, puede tener una capacidad ovulatoria menor siendo más joven y, en consecuencia, puede tener problemas para ser madre en un momento que, por su edad fértil, podría generar más óvulos.
Es importante tener claro que una baja reserva ovárica no imposibilita a la mujer quedarse embarazada, sino que hace más complicado el proceso. Las posibilidades disminuyen porque hay menos óvulos disponibles para ser fecundados y evolucionar hasta un embrión. Aún así, el sueño de ser madre es posible.
Una baja reserva ovárica de la mujer se detecta cuando sus ovarios, en cada ciclo, generan un menor número de óvulos de los que podría generar en función de su edad. La mujer nace con un número de óvulos que, a lo largo de su vida, irá madurando y desprendiendo en cada ciclo menstrual. A la pubertad una mujer puede llegar con 400.000 ovocitos.
Hay parámetros que cuantifican el número de óvulos que tiene que generar cada mes una mujer en función de su edad. En caso de no llegar a estas cifras, se considera que la mujer tiene una baja reserva ovárica. Hay diferentes niveles y, en ocasiones, con esta patología se puede conseguir un embarazo de manera natural. Si no es el caso, con un tratamiento de Reproducción Asistida las probabilidades de conseguirlo son altas.
La Inseminación Artificial o la Fecundación In Vitro son los dos tratamientos más habituales en estos casos. En ocasiones hay que optar por una donación de óvulos, debido a que los óvulos propios son insuficientes o de mala calidad.
Las causas de tener una baja reserva ovárica son diversos, aunque el más común es la edad. A partir de los 35 años la calidad de los óvulos de una mujer inicia una curva descendiente llegando, en cinco años, a un nivel muy bajo. Esto hace descender la fertilidad de la mujer, por lo que en los casos en los que se prevé retardar la maternidad se recomienda optar por la congelación de óvulos.
Hay dos posibles pruebas para dictaminar la calidad de la reserva ovárica de la mujer. El recuento de folículos antrales, con una ecografía transvaginal entre el segundo y el quinto día del ciclo, o con un análisis de sangre para evaluar los niveles de la Hormona Antimulleriana.