Cuando una mujer explica que tiene ovarios poliquísticos normalmente se puede pensar que es más grave de lo que realmente es. Y no sólo eso, sino que ¡es mucho más común de lo que puede parecer! El número de mujeres con ovario poliquístico es elevado, y no tienen por qué cursar con problemas de fertilidad siempre y cuando no haya una alteración del ciclo menstrual asociada. En su caso los ovarios tendrán un tamaño mayor al habitual y tendrán un mayor número de folículos.
Eso sí, la cosa cambia cuando se trata de Síndrome de Ovarios Poliquísticos. En este caso la problemática es mayor, entre otras cosas, para el objetivo de querer ser madre. En los casos de tener ovarios poliquísticos se detecta con una ecografía y también se puede percibir al tener una menstruación irregular. En los casos de padecer el Síndrome de Ovario Poliquístico la sintomatología es mayor.
El Síndrome de Ovario Poliquístico cursa con ovarios de aspecto poliquístico diagnosticados por ecografía, reglas irregulares o ausencia de reglas durante largos periodos de tiempo y alteraciones hormonales como una elevación de los niveles de hormonas masculinas.
Así, lo primero que hay que hacer cuando se habla de ovarios poliquísticos es diferenciar una cosa de la otra. El Síndrome es una alteración hormonal que va más allá de la irregularidad en la menstruación (incluso hay meses en los que no aparece). En estos casos la mujer produce un mayor número de hormonas masculinas que, entre otras cosas, puede provocar la aparición de más bello en la zona facial o pectoral, como también la presencia de acné frecuente.
Mientras que los ovarios poliquísticos no tienen que tratarse médicamente, el trastorno hormonal del Síndrome de ovarios poliquístico es importante combatirlo con un tratamiento hormonal fijado después de la visita con el médico. La evolución del tratamiento también es importante que esté supervisado por el equipo médico.
Siempre que se detecta alguna afectación médica a alguien la primera pregunta que surge es qué ha causado este problema. En el caso de las mujeres que padecen ovarios poliquísticos o el Síndrome de ovario poliquístico buscar razones es poco exacto. No hay ninguna causa concreta que pueda ser el origen de esta alteración.
En el origen del Síndrome de Ovarios Poliquísticos intervienen factores genéticos, factores hormonales, estilo de vida y factores medioambientales. Lo que es evidente es que en los casos del Síndrome de ovario poliquístico existe un desajuste o desequilibrio hormonal. Normalmente este desequilibrio se suele percibir con los valores de FSH, LH, insulina, andrógenos. Un valor alto de insulina puede disparar la cantidad de andrógenos en el cuerpo de la mujer, así como suprimir la correcta producción de hormonas como los estrógenos y la progesterona, dificultando el proceso de la ovulación.
Con este planteamiento es fácil deducir que la mejor opción de tratar el síndrome es con un tratamiento hormonal que el médico te recetará después de la presentación del diagnóstico en función del deseo genésico de la mujer.
Además de esto, hay aspectos del día a día que están en las manos de cada persona que también pueden ayudar a minimizar los efectos de este desequilibrio hormonal. Aunque puede sonar a tópico, se trata de hacer una vida saludable practicando ejercicio físico, controlar el consumo de alcohol y cafeína, no fumar, comer fruta y verdura de manera habitual.
Si nos fijamos en las posibilidades de conseguir un embarazo, las mujeres que tienen ovario poliquístico por lo general tienen una buena reserva ovárica. Si no existe un trastorno de la ovulación o del ciclo menstrual asociado, no tiene por qué existir ninguna dificultad para conseguir el embarazo de forma natural.
Por el contrario, en los casos en los que existe una alteración del ciclo menstrual asociado, conseguir un embarazo de manera natural es más complicado.
En muchas ocasiones, con los tratamientos comentados, se consigue regularizar la ovulación, aunque esto no signifique conseguir un embarazo sin ayuda.
La reproducción asistida es una buena solución para conseguir el embarazo deseado, optando principalmente por la inducción de la ovulación con coito dirigido o relaciones sexuales planificadas o con inseminación artificial o, en caso de un funcionar, la fecundación in vitro, en ambos casos con óvulos propios de la mujer.